SOLD OUT


O carta de San Valentín

El otro día me sirvió el café una chica que se llamaba Soul. Lo llevaba escrito en su una pegatinita en la solapa, y me llamó la atención.. Entendía que se lo habían puesto porque significa alma, pero también es un género musical. Es decir, que sus padres podrían haberle puesto Blues, o Jazz o Rock (¿no había por ahí algún desalmado que se llamaba ROCKY?). Entonces pensé que a mí me gustaría que me llamaran Bolero. Pensé que podría gustarte a ti si yo me lo llamo a mí. Esto supone que tendría que pedir cita previa en el registro civil de la Comunidad de Madrid. Ya veremos.

El ritmo del bolero es un compás de cuatro tiempos. Como suena mi corazón cuando reposa en tu pecho para entonar la siesta de las 17 de la tarde. Pienso mucho en esas notas invisibles que no son más que tu respiración y la mía vibrando en ese histriónico silencio monacal y mágico.
BOM, BOM, BOM, BOM, BOM, BOM, BOM, BOM.

¡Dios mío, pero qué bien lo hacemos!. Podríamos dar eternos conciertos de esos silencios. Imagínate; se agotarían las entradas para escuchar nuestros latidos, SOLD OUT, y probablemente acabaríamos discutiendo sobre el exagerado precio de las entradas en cualquier angosto camerino. O sobre el olor a pachuli de nuestro manager. Que es Argentino, que sabes que no lo soporto. Lo elegiste tú.

Contemplo la posibilidad de que también podría ser que acabáramos follando como animales a cinco minutos de empezar el concierto. BOM, BOM, BOM, BOM, BOM, BOM, BOM, BOM. La gente vitoreando y silbando como locos y los niños agarrando de los abrigos a sus papás y diciéndoles: "Papá ¿Cuando empiezan? ¿Van a empezar ya?"
Otros se preguntarían cómo es posible que tardáramos tanto en salir al escenario si no tenemos instrumentos ni músicos. ¡Si son solo latidos de corazón!. ¿Esos? Esos no entienden nada.

Vaya momentazo cuando decidimos recostarnos y celebrar ese ritual tan ibérico que es la siesta Española. Con toda esa orquesta sucediendo. Y esos sonidos dulces. Y el universo acunándonos.

Me gusta la idea. Creo que puedes empezar a llamarme Bolero. Lo que ya veo más improbable es que me dejen cambiarme el nombre en el registro civil de la Comunidad de Madrid. Ya veremos.